
Venezuela exige a la ONU garantías contra despliegue nuclear de EE.UU. en el Caribe

El gobierno de Venezuela pidió a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) exigir a Estados Unidos garantías “claras y verificables” de que no desplegará ni amenazará con usar armas nucleares en América Latina y el Caribe, tras el reforzamiento militar estadounidense en la región.
En una nota diplomática enviada a todas las misiones acreditadas en la ONU, Caracas denunció “acciones hostiles y continuas amenazas” de Washington, en particular la movilización del crucero de misiles guiados Lake Erie y del submarino de ataque nuclear Newport News. Según la agencia Reuters, el operativo también incluye tres embarcaciones con 4,500 efectivos, entre ellos 2,200 marines, con el supuesto objetivo de combatir “organizaciones narcoterroristas”.
El ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, informó paralelamente que la Fuerza Armada Nacional Bolivariana desplegó 15 mil efectivos en Táchira y Zulia, como parte de la “Operación Relámpago del Catatumbo”. El operativo contempla drones, vigilancia aérea, patrullajes navales y fluviales, así como refuerzos en el Lago de Maracaibo y el Golfo de Venezuela.
La comunicación de Caracas ante la ONU formula cuatro demandas principales: el cese inmediato del despliegue militar estadounidense en el Caribe, garantías verificables de no uso de armas nucleares en la región, la convocatoria urgente del Organismo para la Proscripción de las Armas Nucleares en América Latina y el Caribe, y el respaldo de los Estados miembros a la región como “Zona de Paz”.
El canciller Yván Gil se reunió con Gianluca Rampolla, coordinador residente de la ONU en Venezuela, para expresar oficialmente la preocupación del país por lo que calificó de amenaza a la paz regional. Más tarde, agradeció a la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum su postura de no intervención, al considerarla un apoyo clave frente a la presión de Estados Unidos.
Mientras tanto, Argentina, bajo el gobierno de Javier Milei, se sumó a Ecuador y Paraguay en declarar al denominado Cártel de los Soles como organización terrorista, alineándose con la narrativa estadounidense. En contraste, países como Cuba, Bolivia y Nicaragua han condenado enérgicamente el despliegue militar en el Caribe.