COLUMNA: El día que Morena midió fuerzas en Juárez
La concentración realizada este fin de semana en la Plaza de la Mexicanidad fue presentada como una celebración por el segundo aniversario del triunfo electoral de Claudia Sheinbaum. Formalmente fue eso. Políticamente fue mucho más.
En México, los eventos masivos rara vez tienen una sola lectura. Los discursos dicen una cosa, pero las imágenes suelen contar otra historia. Y la imagen que dejó Ciudad Juárez fue clara: Morena quiso demostrar que mantiene capacidad de movilización, estructura territorial y liderazgo político en una de las ciudades más importantes del país.
La presidenta habló de soberanía, de continuidad de la Cuarta Transformación y de los avances de su administración. Era el mensaje esperado. Sin embargo, lo verdaderamente relevante ocurrió lejos del templete presidencial. Lo importante fue observar quiénes estuvieron, quiénes movilizaron, quiénes aparecieron en primera fila y quiénes lograron llenar las plazas.
En Chihuahua, el escenario principal fue Ciudad Juárez. No fue casualidad.
Juárez concentra una parte fundamental del padrón electoral del estado y, elección tras elección, se ha convertido en el municipio que define buena parte de los resultados estatales. Quien aspire a gobernar Chihuahua en 2027 necesariamente tendrá que construir una base sólida en esta frontera.
Por eso la concentración del domingo tiene una lectura distinta para los actores políticos locales.
Más allá de las cifras oficiales o de los cálculos de asistentes, la realidad es que la Plaza de la Mexicanidad mostró una capacidad de convocatoria considerable. Morena logró reunir a miles de simpatizantes en una entidad donde históricamente ha enfrentado mayores resistencias que en otras regiones del país.
Dentro de ese escenario aparecieron dos figuras que inevitablemente son observadas cuando se habla del futuro político de Chihuahua.
Por un lado, el alcalde de Juárez, Cruz Pérez Cuéllar, quien mantiene la estructura territorial más sólida de Morena en el estado y cuya capacidad de movilización volvió a quedar demostrada durante el evento.
Por otro, Mayra Chávez, quien se ha convertido en una de las principales representantes del gobierno federal en Chihuahua y cuyo crecimiento político ha sido constante durante los últimos años. Su presencia en este tipo de eventos no pasa desapercibida, especialmente porque los programas sociales federales continúan siendo uno de los activos políticos más importantes de Morena.
Hoy, hablar de la sucesión estatal implica necesariamente mencionar ambos nombres.
Mientras Pérez Cuéllar representa la fuerza territorial y electoral construida desde Ciudad Juárez, Mayra Chávez representa la conexión con la estructura federal y con uno de los grupos políticos que mantienen influencia dentro del movimiento encabezado por Claudia Sheinbaum.
Falta mucho para 2027, pero los posicionamientos ya comenzaron.
Nadie está en campaña, pero todos están construyendo condiciones.
Por eso el evento del domingo puede entenderse como una especie de ensayo general. No una campaña, pero sí una demostración de quién puede movilizar, convocar y generar presencia pública.
También dejó claro que Morena buscará competir seriamente por la gubernatura de Chihuahua. Después de los resultados obtenidos en 2024 y del crecimiento electoral registrado en varias regiones del estado, el partido gobernante considera que tiene una oportunidad real de disputar el poder estatal.
En ese contexto, Juárez vuelve a colocarse en el centro del tablero político.
Lo ocurrido en la Plaza de la Mexicanidad probablemente no cambiará por sí solo el rumbo de la elección de 2027. Pero sí ofrece una fotografía del momento actual: una presidenta que busca consolidar su liderazgo nacional, un partido que intenta mantener la cohesión interna y una frontera que vuelve a convertirse en pieza clave para las aspiraciones estatales.
Y si algo dejó claro el evento del domingo es que, dentro de Morena, la conversación sobre 2027 ya comenzó.
La pregunta ya no es si habrá competencia interna.
La pregunta es quién llegará mejor posicionado cuando llegue el momento de tomar las decisiones.
Porque mientras el discurso hablaba de los dos años del triunfo presidencial, la plaza ya estaba pensando en la siguiente elección.
