Canadá negocia a contrarreloj con Trump para evitar aranceles de 50%
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Canadá se encuentra en una carrera contra el tiempo para alcanzar un acuerdo comercial con Estados Unidos y evitar que entren en vigor nuevos aranceles de hasta 50% sobre alrededor de 20 mil millones de dólares en productos canadienses.
El primer ministro canadiense, Mark Carney, intensificó durante las últimas horas los contactos con el presidente estadounidense, Donald Trump, mientras los equipos negociadores de ambos países buscan cerrar las diferencias antes del plazo establecido por Washington. Los nuevos gravámenes están previstos para comenzar a aplicarse a partir de las 00:01 horas del miércoles 19 de agosto, si no se alcanza un acuerdo.
La situación representa un nuevo capítulo en la guerra comercial entre los dos países y podría aumentar la presión sobre sectores específicos de la economía canadiense.
Trump amenaza con aranceles de hasta 50%
La Casa Blanca pretende aplicar un arancel de 50% a determinados productos procedentes de Canadá utilizando una disposición poco utilizada de la legislación comercial estadounidense, la Sección 338 de la Ley Arancelaria de 1930.
Entre los productos que podrían verse afectados se encuentran vino, muebles, productos lácteos, ropa, cemento, equipo de hockey, artículos deportivos y otros bienes. Algunos productos, como energía, potasa y determinados minerales críticos, quedarían excluidos de estas nuevas medidas.
El gobierno de Trump argumenta que Canadá mantiene prácticas comerciales que perjudican a productores estadounidenses, particularmente en sectores como automóviles, bebidas alcohólicas y productos lácteos.
La administración estadounidense también ha utilizado las negociaciones como una vía para presionar a Ottawa a modificar algunas de sus políticas comerciales.
Carney busca un acuerdo antes del límite
El primer ministro Mark Carney ha mantenido conversaciones directas con Trump mientras los negociadores de ambos gobiernos trabajan para encontrar una salida.
Carney y Trump hablaron por teléfono nuevamente este martes, apenas un día después de otra conversación entre ambos. La frecuencia de los contactos refleja la urgencia de las negociaciones ante la proximidad de la fecha límite.
Funcionarios canadienses han viajado y mantenido reuniones con representantes estadounidenses en Washington para intentar reducir el impacto de los nuevos aranceles.
Ottawa busca principalmente preservar el acceso de sus productos al mercado estadounidense y evitar que una nueva ronda de impuestos termine afectando a empresas y trabajadores canadienses.
Cerca de 20 mil millones de dólares en exportaciones están en riesgo
Aunque los nuevos aranceles no afectarían a todas las exportaciones canadienses hacia Estados Unidos, el volumen económico en juego es considerable.
Las estimaciones disponibles señalan que los productos potencialmente afectados representan aproximadamente 20 mil millones de dólares en exportaciones canadienses, equivalentes a alrededor de 5% de las importaciones estadounidenses provenientes de Canadá durante 2025.
Esto significa que el impacto directo sobre la economía canadiense podría ser limitado en comparación con el tamaño total de la relación comercial bilateral, pero determinados sectores y empresas —especialmente pequeñas y medianas— podrían enfrentar consecuencias importantes.
Entre las industrias más vulnerables se encuentran la maderera, vitivinícola, manufacturera, de productos deportivos y algunos segmentos de alimentos.
El sector automotriz es uno de los principales obstáculos
Uno de los puntos más complicados de las negociaciones es la industria automotriz.
Canadá y Estados Unidos mantienen una profunda integración de sus cadenas de producción, por lo que cualquier aumento significativo de los costos comerciales puede afectar a fabricantes, proveedores y consumidores de ambos lados de la frontera.
Las conversaciones también están relacionadas con la futura renegociación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), cuya revisión se encuentra entre los temas centrales de la relación económica norteamericana.
Los negociadores canadienses buscan evitar que las nuevas medidas arancelarias se conviertan en un obstáculo adicional para la actualización del acuerdo comercial.
Ottawa también busca reducir otros aranceles
Canadá no solamente intenta evitar los nuevos impuestos de 50%.
El gobierno de Carney también pretende obtener alivio frente a los aranceles estadounidenses que ya afectan a sectores estratégicos, particularmente acero, aluminio y madera.
A cambio, Washington ha presionado para obtener mayores concesiones en áreas como el acceso de productos estadounidenses al mercado canadiense.
Uno de los temas que más tensión ha generado es el comercio de alcohol, ya que algunas provincias canadienses mantienen restricciones sobre productos estadounidenses en respuesta a las medidas comerciales de Trump.
“El primer ministro Carney y el presidente Trump hablaron de nuevo esta tarde sobre las negociaciones comerciales en curso”, informó el martes la oficina de Carney, sin dar más detalles.
El tiempo se agota
Con la fecha límite cada vez más cerca, las posibilidades de alcanzar un acuerdo todavía permanecen abiertas, pero las negociaciones continúan con importantes diferencias.
El presidente estadounidense ha utilizado los aranceles como una de sus principales herramientas de presión en las negociaciones comerciales con otros países, y Canadá no ha sido la excepción.
Para Ottawa, aceptar determinadas exigencias podría ayudar a evitar un golpe económico inmediato, pero también podría generar críticas internas si el gobierno es percibido como demasiado concesivo frente a Washington.
La presión política también es considerable porque la opinión pública canadiense ha mostrado un creciente rechazo a las políticas comerciales de Trump.
“Hay miles de millones en mercancías al año que antes no se veían afectadas, pero que ahora corren el riesgo de verse afectadas de forma significativa”, afirmó Candace Laing, directora ejecutiva de la Cámara de Comercio de Canadá.
Un conflicto que va más allá de los aranceles
La disputa comercial entre Canadá y Estados Unidos tiene implicaciones que superan el valor de los productos que podrían ser gravados.
Ambos países mantienen una de las relaciones comerciales más estrechas del mundo y comparten cadenas de suministro en industrias como automóviles, energía, alimentos, manufactura y productos forestales.
Por ello, cada nueva barrera comercial genera incertidumbre para empresas que dependen de un flujo constante de mercancías a través de la frontera.
Analistas también advierten que una escalada prolongada podría aumentar los costos para empresas y consumidores, además de afectar las decisiones de inversión y contratación.
Una negociación que también impacta a México
La disputa entre Washington y Ottawa ocurre mientras Estados Unidos, México y Canadá se preparan para continuar las conversaciones relacionadas con el T-MEC.
Cualquier modificación importante en la política comercial estadounidense hacia Canadá podría tener efectos indirectos sobre México, particularmente en industrias que mantienen cadenas de suministro integradas en los tres países.
La evolución de las negociaciones será, por ello, seguida de cerca por el gobierno mexicano y por empresas que dependen del comercio dentro de América del Norte.
Por ahora, Canadá busca evitar que el reloj llegue a la medianoche del martes sin un acuerdo, mientras Trump mantiene sobre la mesa la amenaza de imponer nuevos aranceles de 50% a productos canadienses.
La próxima jornada será decisiva para determinar si Ottawa logra un entendimiento con Washington o si los nuevos gravámenes entrarán en vigor como estaba previsto.
