La hora de la definición: Morena se acerca a una decisión clave en Chihuahua
Morena comenzó a mover sus piezas rumbo a 2027. Los primeros nombramientos de las Coordinaciones Estatales de la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional ya fueron anunciados y, aunque formalmente se trata de posiciones dentro de la estructura política del movimiento, nadie pierde de vista lo evidente: quienes sean elegidos tendrán una posición privilegiada para encabezar las candidaturas a las gubernaturas que estarán en disputa.
Y Chihuahua espera.
Aquí la definición tendrá un ingrediente particular. No solamente estará en juego quién aparece mejor posicionado en una encuesta, sino quién tiene la capacidad de construir un proyecto que pueda competir en un territorio enorme, diverso y políticamente complejo.
En esa carrera aparece inevitablemente Cruz Pérez Cuéllar.
El juarense llega a esta etapa después de un largo camino político. Ha conocido derrotas, victorias, cambios de partido, campañas y elecciones difíciles. Pero quizá su principal activo rumbo a esta definición sea algo mucho más sencillo: territorio.
Durante los últimos años, Cruz ha construido buena parte de su fuerza política desde Ciudad Juárez, el municipio con mayor cantidad de habitantes del estado y una pieza indispensable para cualquiera que pretenda ganar Chihuahua.
Sin embargo, su apuesta ya no parece limitarse a la frontera.
En los últimos meses se le ha visto recorriendo municipios, encabezando reuniones, asambleas y encuentros con simpatizantes. Esa presencia en el territorio tiene una explicación lógica: para ganar Chihuahua no basta con ganar Juárez.
Ese probablemente sea uno de los grandes retos para cualquier aspirante de Morena.
El partido tiene una fuerza considerable en la frontera, pero enfrente existe un PAN con una estructura histórica particularmente sólida en la capital y con presencia importante en distintas regiones del estado. Por eso, una eventual candidatura morenista necesitará construir puentes desde Juárez hacia Chihuahua capital y, sobre todo, hacia los municipios medianos y pequeños.
Cruz parece haber entendido esa ecuación.
Su recorrido por el estado busca precisamente ampliar una figura que durante años estuvo estrechamente vinculada con Ciudad Juárez y convertirla en un proyecto estatal. La pregunta que pronto tendrán que responder las encuestas es qué tanto ha funcionado esa estrategia.
Pero tampoco está solo.
Andrea Chávez representa otra de las figuras importantes dentro de Morena y ha construido durante los últimos años una presencia política propia. Su crecimiento obliga a reconocer que la definición de Chihuahua será una de las contiendas internas que mayor atención generarán dentro del movimiento.
Y precisamente ahí estará la verdadera prueba.
Porque una encuesta puede determinar quién gana una coordinación, pero no necesariamente garantiza la unidad al día siguiente.
Morena tendrá que evitar que una competencia interna intensa termine convirtiéndose en una fractura cuando llegue el momento de enfrentar al PAN. Quien resulte ganador necesitará a quienes hoy compiten contra él; pero quienes pierdan también tendrán que decidir si acompañan realmente al proyecto vencedor.
En política, decir “unidad” resulta sencillo. Construirla después de meses de competencia es otra historia.
Si Cruz Pérez Cuéllar resulta favorecido, tendrá la responsabilidad de tender la mano a Andrea Chávez, a los demás aspirantes y a las distintas expresiones internas del movimiento. No bastará con ganar una encuesta: tendrá que convencer a quienes no estuvieron de su lado de que existe espacio para todos.
Y exactamente la misma responsabilidad recaerá sobre cualquier otro perfil que resulte seleccionado.
Porque Morena tiene frente a sí una oportunidad histórica en Chihuahua, pero también un riesgo: llegar competitivo electoralmente y terminar debilitándose internamente.
El PAN seguramente entiende perfectamente ese escenario. Para quien gobierna actualmente el estado, pocas cosas serían políticamente más convenientes que observar a Morena llegar dividido a 2027.
Por eso la elección de la Coordinación Estatal será apenas el comienzo.
Después vendrá el verdadero trabajo: recorrer Chihuahua, sumar estructuras, convencer a quienes todavía no simpatizan con Morena y construir una propuesta capaz de competir más allá de los bastiones tradicionales de cada partido.
Cruz ya lleva kilómetros recorridos.
Ha construido una plataforma importante desde Juárez y ha comenzado a extenderla hacia el resto del estado. Ahora falta conocer si ese recorrido se refleja en la decisión interna.
Pero independientemente del nombre que finalmente anuncie Morena, existe una realidad que difícilmente podrá ignorarse:
el ganador necesitará de los demás.
Si es Cruz, necesitará a Andrea y al resto de las expresiones del movimiento.
Si es Andrea, necesitará a Cruz y a la estructura política que representa.
Porque la batalla verdadera no será entre ellos.
Será después.
Y si Morena realmente pretende disputar Chihuahua en 2027, cuando termine la encuesta tendrá que comenzar algo posiblemente más complicado que ganarla:
volver a caminar todos hacia el mismo lado.
