Deuda de EU rompe récord y supera los 40 billones de dólares durante el gobierno de Trump
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El presidente de Estados Unidos Donald Trump no ha podido cumplir sus metas en materia de finanzas, por lo contrario la deuda del país ha ido en aumento.
La deuda nacional de Estados Unidos superó por primera vez en la historia la barrera de los 40 billones de dólares, un nuevo máximo que vuelve a poner bajo presión las promesas de disciplina fiscal con las que Donald Trump regresó a la Casa Blanca.
El histórico nivel de endeudamiento se alcanzó apenas 19 meses después del inicio del segundo mandato de Trump. El incremento representa un nuevo desafío para una administración que había prometido reducir el tamaño del gobierno, controlar el gasto y avanzar hacia unas finanzas públicas más equilibradas.
La deuda no deja de crecer
El endeudamiento estadounidense ha mantenido una tendencia ascendente durante décadas, independientemente de qué partido ocupe la Casa Blanca. Sin embargo, el ritmo de crecimiento durante los últimos meses ha reavivado el debate sobre la sostenibilidad de las finanzas públicas.
El pasivo federal aumentó aproximadamente un billón de dólares en apenas cinco meses, después de que en marzo pasado superara por primera vez los 39 billones.
El nuevo récord refleja la diferencia entre los objetivos fiscales planteados por Trump y la evolución real de las cuentas del gobierno.
“El camino que nos ha llevado hasta aquí no fue culpa suya, pero el hecho de que estemos en esta situación y de que los parlamentarios no hayan hecho nada para mejorarla es culpa de todos ellos, siendo el presidente, claramente, la figura central y quien marca la agenda”, afirma Maya MacGuineas, presidenta del Comité para un Presupuesto Federal Responsable.

Trump prometió reducir el gasto
Durante su regreso a la presidencia, Trump presentó la reducción del gasto gubernamental como una de sus prioridades económicas.
Su administración impulsó medidas para disminuir el tamaño del aparato federal y eliminar programas que consideraba innecesarios. También respaldó importantes reducciones fiscales con el argumento de que una economía más dinámica generaría mayores ingresos y permitiría contener los déficits.
Sin embargo, el efecto de estas políticas no ha sido suficiente para detener el crecimiento de la deuda.
La aprobación de nuevas medidas fiscales también ha incrementado las presiones sobre las finanzas públicas, mientras que el gasto federal continúa superando ampliamente los ingresos del gobierno.
Los intereses se convierten en otro problema
Uno de los mayores riesgos asociados con el creciente endeudamiento es el costo que representa pagar los intereses.
Con tasas de interés más elevadas, financiar la deuda resulta cada vez más caro para el gobierno estadounidense. El costo anual del servicio de la deuda se aproxima ya a un billón de dólares, una cantidad comparable con el presupuesto de algunos de los programas federales más importantes.
El problema podría agravarse si las tasas permanecen elevadas durante un periodo prolongado, ya que una mayor proporción de los recursos públicos tendría que destinarse al pago de intereses en lugar de infraestructura, seguridad, salud u otros programas.
La guerra también aumenta las presiones
A las dificultades estructurales de las finanzas estadounidenses se han sumado los gastos relacionados con el conflicto militar con Irán.
El incremento del gasto en defensa y las nuevas necesidades presupuestarias han añadido presión a un gobierno que ya enfrenta un déficit elevado.
A esto se suman factores como el envejecimiento de la población y el aumento de los costos de programas como Seguridad Social y Medicare, que representan compromisos importantes para las finanzas federales.
¿Existe riesgo de una crisis?
Superar los 40 billones de dólares no significa que Estados Unidos esté al borde de una crisis financiera inmediata.
La economía estadounidense mantiene una posición privilegiada debido al papel internacional del dólar y a que los bonos del Tesoro continúan siendo considerados uno de los principales activos financieros del mundo.
Sin embargo, el crecimiento acelerado de la deuda sí representa un problema a largo plazo.
Los inversionistas han comenzado a exigir mayores rendimientos para comprar deuda estadounidense de largo plazo, lo que incrementa todavía más el costo de financiamiento del gobierno.
Un desafío para Washington
El nuevo récord deja al Congreso y a la Casa Blanca ante decisiones cada vez más complicadas.
Reducir el déficit requeriría una combinación de recortes al gasto, mayores ingresos fiscales o cambios en programas sociales, medidas que podrían tener un alto costo político.
Mientras tanto, Trump enfrenta una realidad que contrasta con algunas de sus promesas económicas: la deuda estadounidense continúa aumentando y ya rebasó los 40 billones de dólares.
El desafío para Washington será encontrar una estrategia capaz de contener el endeudamiento sin provocar una desaceleración severa de la economía ni afectar programas esenciales.
Por ahora, el contador de la deuda continúa avanzando y el histórico umbral de 40 billones de dólares se ha convertido en una nueva señal de alerta para las finanzas de la mayor economía del mundo.
