México podrá adquirir drones y sistemas antidrones de Estados Unidos para combatir a los cárteles

México podrá adquirir drones y sistemas antidrones de Estados Unidos para combatir a los cárteles

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En redes sociales, el diplomático enfatizó que el convenio, firmado el pasado 11 de agosto, contribuirá a fortalecer la cooperación entre Estados Unidos y México en materia de seguridad.

México y Estados Unidos dieron un nuevo paso en su cooperación en materia de seguridad con un acuerdo que permitirá a la Secretaría de la Defensa Nacional (Defensa) acceder al mercado digital del Ejército estadounidense para adquirir drones y sistemas especializados para detectar y contrarrestar aeronaves no tripuladas.

El anuncio fue realizado este domingo por el embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, quien destacó que la nueva cooperación tecnológica busca fortalecer las capacidades de las Fuerzas Armadas mexicanas frente a las organizaciones criminales.

De acuerdo con Johnson, la tecnología permitirá a México adquirir estos equipos a costos competitivos y mejorar sus capacidades estratégicas y operativas en materia de seguridad.

Un acuerdo firmado durante la visita de funcionarios estadounidenses

La cooperación quedó establecida mediante una Declaración de Intención firmada el pasado 11 de agosto, durante la visita a México del secretario del Ejército de Estados Unidos, Daniel Driscoll.

El documento tiene como objetivo fortalecer las capacidades de defensa de ambos países mediante la incorporación de innovación y nuevas tecnologías.

Según la información difundida por autoridades estadounidenses, el acuerdo permitirá que la Defensa mexicana tenga acceso al mercado digital del Ejército de Estados Unidos para adquirir Sistemas Aéreos No Tripulados (UAS) y sistemas contra Sistemas Aéreos No Tripulados (C-UAS).

Estos últimos son conocidos comúnmente como sistemas antidrones y están diseñados para detectar, identificar y contrarrestar aeronaves no tripuladas que puedan representar una amenaza.

Tecnología para enfrentar el uso de drones por grupos criminales

El uso de drones por organizaciones criminales se ha convertido en una preocupación creciente para las autoridades mexicanas.

Estas aeronaves pueden utilizarse para tareas de vigilancia, reconocimiento de zonas, seguimiento de movimientos de autoridades y, en determinados casos, para transportar o lanzar explosivos.

Ante este escenario, la incorporación de sistemas antidrones busca proporcionar a las Fuerzas Armadas herramientas para detectar este tipo de amenazas y responder con mayor rapidez.

Johnson aseguró que la nueva tecnología contribuirá a fortalecer la capacidad de ambos países para combatir a los cárteles y enfrentar desafíos compartidos de seguridad.

El anuncio se produce además en un contexto de mayor cooperación bilateral en materia de seguridad, aunque México ha insistido en que cualquier colaboración con Estados Unidos debe respetar su soberanía y el marco jurídico nacional.

México podrá comprar tecnología estadounidense

Uno de los aspectos relevantes del acuerdo es que no se trata simplemente de una transferencia de equipos, sino de permitir que la Defensa mexicana pueda acceder al mercado digital del Ejército estadounidense para realizar adquisiciones.

La información disponible hasta ahora no especifica cuántos drones serán adquiridos, qué modelos estarán disponibles ni cuánto dinero destinará México a estas compras.

Tampoco se ha informado públicamente de un calendario para la adquisición de los equipos.

Lo que sí está establecido es que México podrá acceder a tecnología estadounidense relacionada con sistemas aéreos no tripulados y mecanismos para contrarrestarlos.

Una nueva dimensión de la cooperación de seguridad

El acuerdo representa otro paso en el acercamiento entre las instituciones de seguridad y defensa de ambos países.

La cooperación tecnológica se suma a otras acciones relacionadas con el intercambio de información, inteligencia y coordinación para enfrentar a organizaciones criminales transnacionales.

Para Washington, el combate contra los cárteles mexicanos y el tráfico de drogas continúa siendo uno de los principales temas de la agenda bilateral.

Para México, el reto consiste en aprovechar las capacidades tecnológicas disponibles sin permitir que la cooperación se convierta en una pérdida de control sobre sus operaciones de seguridad.

La administración de la presidenta Claudia Sheinbaum ha mantenido una postura de cooperación con Estados Unidos en materia de seguridad, pero al mismo tiempo ha enfatizado que las acciones dentro del territorio mexicano deben realizarse bajo la autoridad de las instituciones nacionales.

Los drones ya son parte de la estrategia de seguridad

El interés de México por incorporar tecnología de drones y sistemas antidrones no es completamente nuevo.

En los últimos años, las autoridades han utilizado aeronaves no tripuladas para labores de vigilancia, reconocimiento y localización de objetivos.

El propio Ronald Johnson había señalado anteriormente que el uso de drones y sistemas antidrones puede ayudar a las autoridades a anticiparse a las actividades criminales y mejorar la protección de ambos países.

Ahora, con el nuevo acuerdo, las Fuerzas Armadas mexicanas tendrán la posibilidad de ampliar sus capacidades mediante tecnología disponible en el mercado militar estadounidense.

El acuerdo ocurre en medio de tensiones diplomáticas

El anuncio también llega en un momento particular de la relación entre México y Estados Unidos.

Mientras ambos gobiernos profundizan su cooperación en seguridad, persisten diferencias relacionadas con temas migratorios, comerciales y de soberanía.

En los últimos días, además, la decisión estadounidense de revocar la visa de Andrés Manuel López Beltrán, hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador, generó nuevas reacciones políticas en México.

Pese a estas diferencias, ambos gobiernos han mantenido abierta la cooperación en materia de seguridad, lo que muestra la complejidad de la relación bilateral.

¿Qué sigue?

Por ahora, el convenio establece el marco para que México pueda acceder a tecnología estadounidense, pero todavía quedan por conocerse detalles sobre las futuras adquisiciones.

Entre las principales interrogantes están cuántos drones podrían comprarse, qué sistemas antidrones serían seleccionados, cuál sería su costo y en qué regiones podrían utilizarse.

Lo que queda claro es que la tecnología aérea no tripulada tendrá un papel cada vez más importante en las estrategias de seguridad de México y Estados Unidos.

Para las autoridades mexicanas, contar con sistemas capaces tanto de utilizar drones como de detectar y neutralizar aeronaves no autorizadas representa una nueva herramienta en la lucha contra organizaciones criminales que también han incorporado tecnología a sus operaciones.

La cooperación marca así una nueva etapa en la estrategia bilateral contra los cárteles, en la que la tecnología y la capacidad de vigilancia aérea adquieren un papel cada vez más relevante.