Perdón, emos, otakus y therians: llegaron las competencias de “farmear aura”

Perdón, emos, otakus y therians: llegaron las competencias de “farmear aura”

Internet.- Quizá llegó el momento de ofrecer una disculpa pública. Fuimos muy duros con los emos. También con los otakus. Y definitivamente nos precipitamos cuando pensamos que los therians, esos jóvenes que corren en cuatro patas y se identifican con animales, representaban uno de los puntos más extraños a los que podía llegar internet.

No sabíamos lo que venía.

La nueva tendencia que comienza a ganar terreno en redes sociales son los campeonatos de “aura farming”, competencias en las que jóvenes se enfrentan para determinar quién tiene más “aura”; es decir, quién proyecta más estilo, seguridad, presencia y ese misterioso poder de verse increíble sin aparentemente hacer demasiado.

Sí: ya hay competencias para ver quién se ve más “épico”.

La dinámica puede incluir caminar lentamente, sostener una mirada desafiante, hacer movimientos inesperados, adoptar poses, quitarse los lentes con dramatismo o simplemente permanecer inmóvil mientras alrededor el público grita como si estuviera presenciando la batalla final de Dragon Ball.

El fenómeno ha tomado fuerza particularmente en Brasil, donde se han organizado competencias presenciales y algunos encuentros han reunido a cientos de jóvenes entre participantes y espectadores.

Y es aquí donde debemos reconocer nuestros errores.

Perdón, emos.

Ustedes solamente querían escuchar My Chemical Romance, usar el fleco sobre un ojo y publicar frases sobre lo difícil que era la existencia. Nunca pidieron que un jurado calificara qué tan misteriosamente caminaban hacia una esquina.

Perdón, otakus.

Nos burlamos de ustedes por correr como Naruto en el recreo y gritar nombres de ataques imaginarios. Veinte años después descubrimos que probablemente estaban adelantados a su época: hoy hacer movimientos dramáticos frente a desconocidos puede sumar puntos de aura.

Y perdón, therians.

Cuando los vimos utilizando máscaras y desplazándose en cuatro patas pensamos que internet finalmente había alcanzado su límite.

Claramente subestimamos a internet.

Porque ahora existe la posibilidad de reunir a decenas de personas alrededor de dos competidores para decidir cuál de ellos posee mayor cantidad de una unidad completamente imaginaria llamada “aura”.

Lo más fascinante es que no existe una fórmula científica para medirla. No hay un “aurómetro”, ninguna báscula certificada ni un laboratorio internacional que determine que Kevin tiene 850 unidades de aura mientras Brandon apenas alcanza las 430.

El público simplemente lo sabe.

Y quizá ahí está precisamente el encanto de todo esto.

Cada generación ha encontrado una manera diferente de hacer que la anterior pregunte: “¿pero qué están haciendo estos muchachos?”

Antes fueron los punks. Después los emos. Llegaron los otakus, los floggers, los hipsters, los cosplayers, los influencers, los therians y ahora quienes practican el noble arte de farmear aura.

Por eso esta vez conviene actuar con prudencia.

No nos burlemos demasiado de los jóvenes que actualmente compiten por ver quién camina con mayor presencia mientras otros los graban con el celular.

Porque dentro de cinco años podría aparecer una tendencia todavía más extraña.

Y entonces estaremos obligados a escribir otra disculpa.

Por ahora, emos, otakus y therians: los juzgamos demasiado pronto.