Canadá responde a Trump: Impone aranceles de hasta 50% a productos de EE.UU. y escala la guerra comercial
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Canadá anunció que igualaría los aranceles estadounidenses, con nuevos gravámenes dirigidos principalmente a las industrias siderúrgica y láctea de Estados Unidos, que entrarían en vigor el 8 de septiembre.
La tensión comercial entre Canadá y Estados Unidos volvió a intensificarse este martes luego de que el gobierno canadiense anunciara la imposición de aranceles de represalia de entre 15% y 50% a cientos de productos estadounidenses, en respuesta a las medidas comerciales aplicadas recientemente por Washington.
Los nuevos gravámenes entrarán en vigor el próximo 8 de septiembre y afectarán cerca de 700 productos provenientes de Estados Unidos, incluyendo acero, aluminio, electrodomésticos, maquinaria agrícola, lácteos, productos electrónicos y diversos artículos de consumo.
La decisión llega después de que la administración del presidente Donald Trump impusiera aranceles de hasta 50% a productos canadienses, tras el fracaso de las negociaciones comerciales entre ambos países.
El primer ministro canadiense, Mark Carney, defendió la medida y aseguró que su gobierno protegerá los intereses económicos nacionales frente a lo que calificó como acciones injustas que afectan a industrias estratégicas del país.
Entre los productos estadounidenses que enfrentarán los aranceles más elevados destacan materiales relacionados con la industria del acero y aluminio, además de muebles y artículos textiles. Otros bienes, como quesos, electrodomésticos y algunos productos del mar, estarán sujetos a tarifas intermedias, mientras que diversos productos electrónicos y herramientas tendrán incrementos menores.
Además de las medidas arancelarias, el gobierno canadiense anunció un amplio programa de apoyo económico para empresas y trabajadores que pudieran verse afectados por la escalada comercial. El objetivo es mitigar el impacto en sectores clave de la economía y mantener la competitividad de las empresas nacionales.
Especialistas advierten que esta nueva ronda de represalias podría generar efectos en las cadenas de suministro de Norteamérica, incrementar costos para consumidores y empresas, y añadir incertidumbre a la relación comercial entre los dos principales socios del continente.
Con ambas naciones endureciendo sus posturas, la disputa amenaza con convertirse en uno de los enfrentamientos comerciales más relevantes de los últimos años, con posibles repercusiones para la economía regional y para el futuro de la integración económica en América del Norte.
