“Esta identidad no la podemos perder”: Ortiz Orpinel celebra el Grito con mexicanos en El Paso

El orgullo mexicano cruzó la frontera. El presidente municipal de Ciudad Juárez, Héctor Rafael Ortiz Orpinel, participó en la celebración por el 216 aniversario del inicio de la Independencia de México, organizada por el Consulado General de México en El Paso.

Durante el festejo, Ortiz Orpinel destacó que este tipo de encuentros fortalecen la identidad mexicana y, particularmente, la hermandad que históricamente ha unido a Ciudad Juárez y El Paso.

“Nos da mucha satisfacción, sobre todo porque implica el orgullo y la identidad que tenemos, no solamente los mexicanos en Juárez, sino la hermandad que tenemos con nuestros connacionales que viven aquí en El Paso”, expresó.

El alcalde juarense agradeció la invitación del cónsul Mauricio Ibarra y consideró que la celebración se ha convertido en una tradición que permite a los mexicanos que viven del lado estadounidense mantener vivas sus raíces.

“Los mexicanos siempre llevamos con orgullo nuestra patria, nuestra bandera, en cualquier lugar en el que nos encontremos. Esta identidad no la podemos perder”, afirmó Ortiz Orpinel.

La celebración incluyó la tradicional ceremonia del Grito de Independencia, encabezada por Mauricio Ibarra, además de juegos pirotécnicos y diferentes actividades relacionadas con la cultura y las tradiciones mexicanas.

El cónsul destacó que México y Estados Unidos comparten mucho más que una frontera, pues existen familias, historia, cultura, trabajo y sueños que diariamente mantienen conectadas a las comunidades de ambos países.

Ibarra señaló particularmente a Ciudad Juárez y El Paso como ejemplo de esa relación binacional, donde la identidad mexicana permanece presente a través de la música, la gastronomía, el idioma, las tradiciones y las familias.

Durante su intervención también agradeció la presencia de Ortiz Orpinel y de su esposa, Angélica Mendoza, al señalar que su participación reafirmaba la hermandad entre ambas ciudades.

Autoridades mexicanas y estadounidenses, representantes de la región fronteriza y miembros de la comunidad acompañaron la ceremonia, en una noche en la que el tradicional “¡Viva México!” volvió a escucharse con fuerza del otro lado de la frontera.