Desde ultratumba, caso Epstein sacude a Washington y abre grietas en el Partido Republicano
El escándalo en torno al financiero Jeffrey Epstein volvió a cimbrar la política estadunidense. Desde la cárcel —donde murió en 2019 mientras esperaba juicio por delitos sexuales— el caso provocó un revés para el presidente Donald Trump, cuyo propio partido se vio forzado a aprobar la divulgación de los archivos que el Departamento de Justicia mantiene sobre Epstein y su red de contactos.
Trump y sus aliados habían buscado frenar la publicación de estos documentos, argumentando que el tema formaba parte de un complot impulsado por sus adversarios demócratas. Incluso ordenó al Departamento de Justicia investigar la relación de figuras demócratas con Epstein. Sin embargo, ante la presión de su base y el surgimiento de disidencias internas suficientes para derrotarlo, el mandatario cambió de postura y expresó su apoyo a la liberación de los archivos, aunque con condiciones.

Divisiones dentro del “Trumpismo”
La votación reveló tensiones crecientes dentro del movimiento político que encabeza Trump. Voces de la derecha que hasta ahora se mantenían leales, pero que exigen al presidente enfocarse en temas domésticos, respaldaron la divulgación de los documentos.
El distanciamiento quedó evidenciado cuando legisladores como Thomas Massie y Marjorie Taylor Greene apoyaron abiertamente la medida, pese a la oposición inicial del mandatario.
Víctimas celebran votación histórica
Desde la galería de la Cámara de Representantes, víctimas de Epstein —quienes denunciaron abusos cuando eran adolescentes— celebraron el resultado: 427 votos a favor y solo uno en contra para obligar a la procuraduría a liberar en formato buscable todos los documentos no clasificados relacionados con Epstein y su colaboradora Ghislaine Maxwell, condenada por su papel en la red de explotación sexual.
La medida incluye información sobre vuelos y viajes, contactos con personas y entidades, correos electrónicos, apuntes y comunicaciones internas del Departamento de Justicia. Horas después, el Senado dio luz verde a la misma iniciativa y la turnó a Trump, quien reiteró que la firmará.
Transparencia con obstáculos
Aun con el amplio respaldo legislativo, la transparencia plena aún no está garantizada. Se prevé un proceso lento y ciertos candados incluidos por aliados republicanos del presidente podrían limitar el alcance de las revelaciones.
Epstein murió por suicidio en agosto de 2019; Maxwell cumple una condena de 20 años. En documentos previamente publicados, han aparecido nombres de diversas figuras públicas, entre ellas empresarios, políticos y personalidades mediáticas. Entre los mencionados se incluye al expresidente Bill Clinton, al estratega Steve Bannon y a inversionistas de alto perfil. En esos mismos archivos se han difundido fotografías y registros donde aparece Trump junto a Epstein y Maxwell en distintos eventos sociales, así como correos electrónicos en los que Epstein afirmaba que el entonces empresario conocía a algunas jóvenes de su entorno. Trump ha reiterado que rompió relación con Epstein a mediados de los años 2000.
Entre quienes ya han enfrentado consecuencias se encuentran el príncipe Andrés de Inglaterra —quien perdió títulos y privilegios reales— así como el economista Lawrence Summers, quien anunció su retiro de la vida pública tras expresar vergüenza por su vínculo con el financiero.
Los documentos hasta ahora consultados solo incluyen una mención aislada sobre una mujer mexicana en un correo de 2010, sin más detalles o nombres.

Repercusiones políticas
Más allá del impacto mediático, el caso genera interrogantes sobre su efecto en la presidencia de Trump. Massie y Greene —hasta hace poco figuras leales al mandatario— se han convertido en líderes de un sector republicano que exige transparencia total y mayor atención a problemas internos como inflación y empleo. Sus críticas, particularmente de Greene, llevaron a Trump a retirarle su respaldo político, aunque la legisladora mantiene su postura.
Massie impulsa además un proyecto bipartidista, junto al demócrata Ro Khanna, para impedir que el Ejecutivo emprenda acciones militares contra Irán sin autorización del Congreso. También ha cuestionado que el presidente tenga facultades para ordenar intervenciones militares en Venezuela.
Hasta ahora, estas voces habían sido marginales dentro de un partido dominado por Trump. Pero la votación sobre los archivos de Epstein marcó la primera derrota significativa del mandatario dentro de su propia bancada y podría anticipar la lucha por la sucesión cuando concluya su mandato.
El desenlace está lejos de definirse. Si los documentos contienen revelaciones comprometedoras, el escándalo podría transformarse en una crisis política. Y si parte de la información se retiene, advierten analistas, el intento de encubrimiento podría resultar aún más perjudicial. En Washington, los mayores escándalos suelen no surgir por lo que se divulga, sino por lo que se intenta ocultar.