COLUMNA: Cruz y Andrea: una fuerza política que el PAN necesita tomar en serio

COLUMNA: Cruz y Andrea: una fuerza política que el PAN necesita tomar en serio

La combinación de Cruz Pérez Cuéllar y Andrea Chávez coloca a Morena frente a una oportunidad política de gran alcance en Chihuahua. Él, como coordinador estatal de la Defensa de la Cuarta Transformación y la Soberanía Nacional; ella, al frente de esos trabajos en Ciudad Juárez. Dos trayectorias distintas, con experiencia pública y presencia política, que hoy tienen la responsabilidad de fortalecer un mismo movimiento.

Pérez Cuéllar aporta experiencia de gobierno, conocimiento del territorio y una relación construida con los juarenses. Chávez suma su recorrido legislativo, proyección nacional y presencia dentro de Morena. La combinación tiene un potencial evidente: reunir experiencia municipal, representación política y organización territorial.

Su fuerza también depende de lo que significa trabajar juntos después de la competencia interna. Morena tiene la posibilidad de acercar a quienes respaldan proyectos diferentes y convertir esa diversidad en una estructura común. El llamado a la unidad adquiere valor cuando se refleja en inclusión, acuerdos y trabajo en las comunidades.

Juárez ocupa el centro de esa apuesta. Por su peso electoral, su actividad económica y sus demandas acumuladas, la frontera tiene capacidad para influir de manera decisiva en el rumbo político de Chihuahua. La encomienda de Andrea implica escuchar a las bases, organizar el territorio y defender un lugar prioritario para la ciudad dentro del proyecto estatal.

La fortaleza política de esta dupla es visible en sus trayectorias y en las responsabilidades que Morena les asigna. Una ventaja electoral amplia, en cambio, necesita encuestas públicas y comparables que la sustenten. Hoy existen dos coordinaciones definidas; las candidaturas todavía requieren sus respectivos procesos.

Del lado del PAN, la separación de Marco Bonilla de la alcaldía de Chihuahua abre una nueva etapa rumbo a 2027. Daniela Álvarez aparece en versiones periodísticas como posible aspirante en Juárez, pero esa posibilidad todavía no constituye una candidatura confirmada ni una fórmula electoral formal.

Mientras Morena presenta responsables para su organización estatal y municipal, Acción Nacional enfrenta el desafío de explicar qué propone para Chihuahua y, particularmente, para la frontera.

Los señalamientos de Daniela contra Pérez Cuéllar muestran una apuesta por la confrontación. Esa postura puede generar atención y movilizar a sus simpatizantes, pero resulta insuficiente para responder a una ciudad que exige infraestructura, seguridad, movilidad y una relación más efectiva con el Gobierno del Estado.

Denostar a un adversario no sustituye una propuesta. Las acusaciones necesitan pruebas; repetirlas no las convierte en hechos. Si el PAN pretende disputar Juárez, tiene que explicar qué ofrece y cómo piensa cumplirlo. La ciudadanía merece argumentos que pueda evaluar, además de consignas contra Morena.

Cruz y Andrea también tienen obligaciones. Su reconocimiento público no les garantiza el respaldo de todos, y sus nombramientos no resuelven por sí solos las diferencias internas. La unidad necesita participación real; la organización requiere presencia constante; y el discurso de transformación exige compromisos verificables.

Ahí está su principal oportunidad: convertir sus recorridos y capacidades en un proyecto compartido que escuche a Juárez y dialogue con los 67 municipios del estado.

El escenario permanece abierto. Morena cuenta con dos figuras de peso y responsabilidades definidas. El PAN necesita construir una alternativa convincente. Mientras su respuesta se concentra en la descalificación, sigue pendiente la pregunta central: qué propone para mejorar la vida de los juarenses.