Cooperación total o ya no habrá T-MEC, amaga EU a México

Cooperación total o ya no habrá T-MEC, amaga EU a México

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La revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) entró en una etapa de mayor tensión luego de que el representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, advirtiera que la continuidad del acuerdo dependerá de la cooperación plena de México en diversos temas que van más allá del comercio, incluyendo seguridad fronteriza y compromisos relacionados con el suministro de agua.

Las declaraciones fueron realizadas durante una comparecencia ante el Comité de Finanzas del Senado de Estados Unidos, en el marco de la tercera ronda de negociaciones bilaterales entre ambos países para revisar el futuro del tratado comercial. El funcionario señaló que será difícil para la administración del presidente Donald Trump respaldar una renovación o una revisión favorable del acuerdo si México no colabora en todos los frentes de la relación bilateral.

Uno de los puntos que ha generado mayor presión es el cumplimiento del Tratado de Aguas de 1944. Legisladores estadounidenses, principalmente de Texas, han manifestado preocupación por los retrasos en las entregas de agua provenientes del río Bravo, situación que consideran un asunto prioritario dentro de la relación entre ambos países. Aunque Greer reconoció que el tema corresponde principalmente al Departamento de Estado, dejó claro que influye en la disposición de Washington para avanzar en las negociaciones comerciales.

Las declaraciones ocurren mientras delegaciones de ambos gobiernos sostienen reuniones técnicas para abordar asuntos estratégicos relacionados con el T-MEC. Entre los temas de discusión se encuentran el comercio de acero y aluminio, la industria automotriz, las reglas de origen, el sector agrícola, las condiciones laborales, el medio ambiente y la seguridad económica regional.

Uno de los principales objetivos de Estados Unidos es fortalecer las reglas de origen del tratado para evitar que productos fabricados en países ajenos a Norteamérica, particularmente China y Vietnam, se beneficien indirectamente de las ventajas comerciales del acuerdo. La intención es incrementar la integración productiva regional y fomentar una mayor utilización de insumos fabricados dentro de los tres países miembros.

A pesar del tono firme de Washington, las negociaciones continúan avanzando. Funcionarios estadounidenses han señalado que esperan alcanzar acuerdos preliminares antes de que concluya 2026, aunque reconocen que los temas más complejos podrían extenderse hasta 2027. Entre estos asuntos destacan precisamente las reglas de origen, las disposiciones laborales y las medidas ambientales.

Por su parte, el gobierno mexicano ha mantenido una postura de diálogo y ha reiterado su interés en preservar el tratado, considerado uno de los motores fundamentales de la economía nacional. Estados Unidos es el principal socio comercial de México y millones de empleos en ambos lados de la frontera dependen de las cadenas de suministro creadas bajo el marco del T-MEC.

La advertencia de Washington refleja que la revisión del acuerdo no se limitará únicamente a cuestiones comerciales. Factores relacionados con migración, seguridad, agua y cooperación bilateral están ganando peso dentro de la negociación, lo que anticipa un proceso complejo en el que ambas naciones buscarán equilibrar intereses económicos, políticos y estratégicos para definir el futuro del principal tratado comercial de Norteamérica.