Senado de EE.UU. logra acuerdo bipartidista para poner fin al cierre de gobierno más largo de su historia
Tras 39 días de parálisis gubernamental, senadores de ambos partidos en Estados Unidos alcanzaron un acuerdo para reabrir el gobierno federal, poniendo fin al cierre más prolongado en la historia del país. La decisión llega luego de intensas negociaciones nocturnas en el Capitolio y marca un respiro para millones de trabajadores federales y familias afectadas.
De acuerdo con medios como The Washington Post y El País, ocho senadores demócratas se unieron a la mayoría republicana para destrabar el estancamiento político que mantenía sin financiamiento a diversas agencias federales desde principios de octubre.
El paquete de medidas contempla una resolución de continuidad que permitirá financiar al gobierno hasta el 30 de enero de 2026, mientras se discuten los presupuestos anuales completos. Además, se incluyen fondos para el programa de asistencia alimentaria SNAP, del que dependen más de 42 millones de estadounidenses, y la reincorporación del personal federal suspendido durante el cierre.
Pese al avance, el acuerdo no abarca la extensión de los subsidios de salud del programa Affordable Care Act (ACA), lo que generó críticas dentro del propio Partido Demócrata, especialmente de legisladores que consideran que el trato cede demasiado ante las exigencias republicanas.
El proyecto ahora deberá ser votado en el pleno del Senado antes de enviarse a la Cámara de Representantes, donde se anticipan nuevos debates, para finalmente ser firmado por el presidente Donald Trump, quien deberá promulgar la ley que oficialice la reapertura del gobierno.
Durante el cierre, miles de empleados federales permanecieron sin recibir salario, se suspendieron servicios públicos esenciales y se retrasaron programas sociales, además de afectar el tráfico aéreo en varios estados.
De aprobarse formalmente el acuerdo, el gobierno federal podría reanudar operaciones esta misma semana, marcando el fin de una crisis política que, según analistas, dejó una profunda huella en la confianza pública hacia el Congreso y la Casa Blanca.